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En nuestro anterior pasaje, mencionamos los fundamentos de la teoría que presupone que por ser producto de nosotros mismos , las ciudades reflejan nuestro propio sistema en su funcionamiento. A continuación describimos mas detalles de este fenómeno con lo que esperamos despertar aun más esa conciencia colectiva de nuestras comunidades.
El Gusto El gusto es el sentido que asociamos al disfrute, a la vida familiar, el encuentro y la festividad. La boca de la ciudad son sus espacios vitales ya sea en el ámbito público de sus plazas y paseos, o la calidez del hogar, en la mesa o con los amigos en el café. Es allí donde los ciudadanos disfrutan y comparten los avatares de su vida, se animan y se premian mutuamente, por el esfuerzo cotidiano. Caracas debe ser La Metrópoli de la montaña y la playa, y la calidad de vida OLFATO El olfato es aceptado en nuestro acervo cultural como el sentido de la anticipación, la operatividad y la inventiva al tiempo que funciona como evocador de imágenes y recuerdos. El olfato de la ciudad son sus espacios para la innovación, la cultura y la identidad, sus teatros y sus centros de investigación, sus ámbitos y políticas de desarrollo , su capacidad tecnológica y su preparación para las soluciones creativas. OIDO El oído es sin duda el órgano de la comunicación y el lenguaje. El oído de la ciudad es su buen gobierno, su acervo democrático, sus instituciones que están allí para escuchar y atender las necesidades de la población. VISTA La vista proyecta la percepción del hombre mas rápido y mas lejos que cualquier otro sentido Los ojos de la ciudad son sus accesos viales, puertos, y calles, sus medios de transporte y comunicación, y sus relaciones con sus vecinos distantes en el país, y el mundo. TACTO El tacto nos permite constatar la existencia de todo los que nos rodea. Es el sentido del afecto y la reafirmación del ser. Se percibe a través de la piel, y de ella se sabe que es en las manos donde tiene la mayor cantidad de terminaciones nerviosas. Las manos de la ciudad son sus trabajadores. Ellos forjan día a día con sus esfuerzos la realidad buena o mala que todos percibimos. De esa acción se desprende luego que hacerlo bien y con calidad redundara en una mejor calidad de vida para todos. |